Adentrándonos en las Sagradas Escrituras, probablemente el primer libro de la historia fue heredado de los hijos de Noaj hasta llegar a la civilización mesopotámica, que fue establecida de una forma muy rápida después que el arca arribara a los montes de Ararat. Un grupo de los descendientes de Shem, más conocidos como los sumerios tenían su tierra entre los ríos Éufrates y Tigris que nacen en las regiones montañosas de Turquía y fluyen hasta el golfo pérsico. Saltear al contenido principal
El Origen Del Libro Y Su Evolución: El Libro En La Antigüedad

El origen del libro y su evolución: El libro en la antigüedad

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2. El libro en la antigüedad

Adentrándonos en las Sagradas Escrituras, probablemente el primer libro de la historia fue heredado de los hijos de Noaj hastEl libro en la antigüedada llegar a la civilización mesopotámica, que fue establecida de una forma muy rápida después que el arca arribara a los montes de Ararat. Un grupo de los descendientes de Shem, más conocidos como los sumerios tenían su tierra entre los ríos Éufrates y Tigris que nacen en las regiones montañosas de Turquía y fluyen hasta el golfo pérsico.

 

En los tiempos de crecimiento de la civilización mesopotámica, la escritura se organizó un poco más de cuando fue enseñada por los vigilantes, pues la escritura en sus inicios se empleaba para comunicarse a manera de símbolos pictográficos, llamados logogramas que representaban hechos, que más adelante fueron evolucionando y pasaron a ser ideogramas. Toda esta transición de la comunicación escrita sucede en el IV milenio a.e.c, y utilizado después durante tres mil años como método de conservación y transmisión de información por todo el Próximo Oriente. La arcilla, muy abundante en toda la zona entre los ríos Éufrates y Tigris, se cortaba en pequeñas planchas de entre 2 y 3 cm para las tablillas más pequeñas y hasta 30 cm para las mayores. Se escribía por las dos caras sobre la arcilla húmeda y blanda, al principio con una caña afilada y más tarde con un estilete de madera o metal a modo de punzón y se secaba al sol o en horno. Los documentos más valiosos se grababan en piedra o metales (plomo, oro, etc.). Estos escritos se caracterizaban por su brevedad y escasa circulación. Trataban preferentemente temas administrativos y económicos. Las primeras acumulaciones de estas tablillas dieron lugar a las bibliotecas más antiguas.
De otra parte, a través de la cultura grecorromana se difundió por todo el mediterráneo el uso del papiro, por ser un material muy flexible que permitía ser enrollado fácilmente alrededor de una varilla de madera o metal, por su capacidad para documentos más extensos y su fácil transporte superó rápidamente a las tablillas de arcilla mesopotámicas. La utilización del rollo de papiro fue uno de los aportes más importantes de los egipcios a las culturas siguientes, especialmente por la propia forma material del libro, el empleo de la tinta y la inclusión de ilustraciones como complemento explicativo de los textos o simplemente como ornamento.

El libro egipcio se considera la segunda forma de libro de la historia
En Grecia el papiro apareció tardíamente y convivió con otros materiales como las tablillas de madera rehundidas y rellenas de cera. El material más abundante era el pergamino, fabricado a partir de pieles curtidas de animales, las cuales eran más resistentes y fáciles de obtener, dependiendo del animal tenía más o menos calidad. Así, la más utilizada era la de cabra, oveja, carnero, vaca y ternera, aunque también se usaba la de camello, cerdo, becerro e incluso la de asno y antílope. La piel más apreciada era la vitela, hecha de un animal más joven, que podía llegar a ser muy fina. El pergamino presentaba ventajas frente al papiro: se podía escribir por ambas caras, borrar lo escrito raspando y volver a escribir de nuevo (palimpsestos), era más resistente y manejable. Al principio el pergamino se utilizó en forma de rollo, pero como tenía poca flexibilidad, fue finalmente sustituido por el codex o códice en la época romana. La consolidación del alfabeto griego facilitó la técnica de escribir y la hizo más asequible a un mayor número de personas. Por otra parte, el sistema social griego y su democracia permitían a cualquier ciudadano libre participar en el gobierno de la nación, siempre y cuando supiera leer y escribir, lo que propició la extensión de la enseñanza. El libro fue alcanzando una relevancia cada vez mayor. El contenido se diversifica, ya no sólo incluye textos burocráticos, sino también obras filosóficas, literarias, etc., además, las obras dejan de ser anónimas y se reconoce la figura del autor.
Las fluidas relaciones comerciales de Roma con los egipcios le aseguraron la provisión de papiro, aunque también usaron otros materiales como las tablillas de madera, principalmente para anotaciones y para la enseñanza. Estas tablas se ahuecaban y cubrían de cera o yeso sobre el que se escribía con un estilete o un buril. En uno de los bordes de la tablilla le hacían dos agujeros y le pasaban un alambre o una cinta para sujetarlas y las protegían con dos placas metálicas. Si se unían dos, tres o más, al conjunto se le llamaba díptico, tríptico o políptico, respectivamente. Al final del Imperio Romano se adopta definitivamente la tercera forma histórica del libro: el codex o códice. Inicialmente consistía en una derivación de las tablillas de madera usadas por los romanos. Entre éstas se fueron intercalando hojas de papiro y posteriormente de pergamino, manteniendo su misma forma y dando lugar al denominado liber quadratus. Con el tiempo fue aumentando la proporción de papiro y pergamino, hasta que terminaron por confeccionarse casi exclusivamente en estos materiales. Luego, las hojas aparecían dobladas y agrupadas en forma cuadrada o rectangular, se cosían y al conjunto de ellas se añadían dos tapas de madera que se ataban con correas y servían de protección. De este modo, el códice fue adoptando la forma de los libros que hoy manejamos. El códice de pergamino se impuso sobre el papiro por una serie de ventajas: fácil manejo, mayor capacidad pues se podía escribir en ambas caras, fácil transporte y almacenamiento, mejor conservación por su encuadernación. Roma fue la heredera de las tradiciones griegas y etruscas en cuanto al gusto por el libro y el conocimiento; no obstante, los romanos contribuyeron decisivamente a impulsar y difundir la producción y comercialización de los libros.

El negocio editorial se fue desarrollando mediante el intercambio y la compraventa de libros. Se considera a Tito Pomponio Ático, escritor e historiador, como el primer editor romano, que se hizo célebre por editar las obras de sus amigos, entre ellos Cicerón. En la Roma Imperial se crearon las bibliotecas públicas, de titularidad estatal, a las que tenía acceso cualquier ciudadano. Cayo Asinio Polión fundó la primera biblioteca pública en el año 37 a.e.c., aunque la idea originariamente era de Julio César, primer estadista que propugnó estas instituciones. Las más importantes fueron las bibliotecas Octaviana y Palatina, creadas por Augusto, y la Ulpiana, construida en tiempos de Trajano, que fue la mayor de todas. Durante el desarrollo del cristianismo, en los últimos tiempos del Imperio Romano, también se crearon importantes bibliotecas cristianas, como las de Cesarea, Hipona, Antioquia, etc. En el Imperio Romano de Oriente, Constantino fundó una gran biblioteca en Bizancio en el 330 d.e.c., con obras de la literatura cristiana y otras obras consideradas paganas.

 

Fuentes de consulta

Una breve historia del libro [http://lafabricadelibros.com/pdf/Historia.pdf]

Definición de libro electrónico [https://www.definicionabc.com/tecnologia/libro-electronico.php]

Libro xilográfico [https://jurgi.wordpress.com/2007/06/05/libro-xilografico/]

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