El libro de Bereshit, conocido en el canon bíblico tradicional como Génesis, es el primer…
La Torah no es magia ni misticismo: es instrucción para vivir como pueblo
En muchos espacios se ha reducido la Torah a un objeto místico, a un medio para “activar” bendiciones o a una fórmula espiritual para hacer que las cosas sucedan. Este enfoque no solo es erróneo, sino peligroso, pues desvirtúa la esencia misma de la instrucción dada por el Creador. La Torah no fue entregada para ser usada con ánimo mágico o facilista, sino como una guía pedagógica para formar un pueblo que viva conforme a principios eternos.
La Torah registra hechos, historias y manifestaciones sobrenaturales, pero estas no pueden ser interpretadas desde una mentalidad ocultista, hechicera o supersticiosa. No son relatos diseñados para ser imitados mecánicamente ni fórmulas espirituales para manipular resultados. Son enseñanzas profundas que instruyen al ser humano en lo que debe hacer y en lo que no debe hacer. Tiene el contenido para dirigir supliendo nuestro vacío interior que todo Adam u hombre tiene por la ausencia del Gan en Eden.
Confiar o creerse pueblo sin conocer los deberes, responsabilidades y la razón de ser como pueblo apartado es una de las distorsiones más comunes. La identidad no se proclama; se vive. Y se vive cuando se comprende que la Torah establece mandamientos positivos y mandamientos restrictivos, mandamientos resolutivos, mandamientos que llevan en sí mismos resultados de bienestar, justicia, derecho y preventivos en toda manera para antes del sufrimiento, es la diligencia y la proactividad que nos invocan para una vida en toda manera agradable, todos necesarios para formar una vida ordenada, porque los mandamientos tienen una ética de estructura arquitectónica y constructiva para el quehacer digno y coherente delante de mí misma experiencia, de mi experiencia delante del Creador y delante de los hombres en medio de las naciones.
La Torah no es un rollo antiguo ni una moda religiosa. Está vigente para las doce tribus que permanecen vivas y dispersas entre las naciones, como individuos masculinos, individuos femeninos, clanes, comunidades, pueblos y naciones. Su vigencia no depende del reconocimiento humano ni de sistemas religiosos, sino de su origen divino. En ella se encuentra la instrucción necesaria para alcanzar el estatus de pueblo dondequiera que se habite, sin imposiciones religiosas ni sesgos culturales.
Tomar la Torah con ligereza, como un instrumento mágico, es negarse a su finalidad. Estudiarla con reverencia, disciplina y deseo genuino de aprender es el camino para comprender su verdadera función: formar vidas conforme al diseño del Creador. La Torah no promete atajos espirituales; ofrece transformación real.
Leer esto me hace entender muchas cosas que tenía olvidadas, es un gran trabajo el cual se hace en esta editorial y poder leer este pequeño artículo hablando acerca del objetivo y finalidad de la Torah es muy importante, y para mí, crucial en el sentido de la vida. Gracias por este gran trabajo.
Excelente comentario de la finalidad de la Torah, es muy bueno que se explique el propósito original del Creador al darnos sus instrucciones, porque hoy en día se ha perdido el sentido real de la enseñanza de la Torah y se está convirtiendo en una herramienta para el facilismo, como bien comenta. Gracias.
Muy interesante ésta breve y clara explicación del significado de la Toráh y sus cinco libros contenidos en él. Muchas gracias
Leer esto me hace ver y entender que por mucho tiempo he estado errada, porque había aprendido que buscar de Él era facilitar mi vida en todo sentido y que solo el hecho de decir “creo en Él” era suficiente. Pero a través de este tiempo he ido observando y analizándome a mí misma, y he entendido que he estado mal, y que cada día aprendo, aunque sea incómodo desacomodarse. Estoy aprendiendo.
Gracias, muchas gracias.