El punto de partida de la Torah, tal como la conocemos, es el pueblo de…
Libro de Bereshit: el primer libro de la Torah
El libro de Bereshit, conocido en el canon bíblico tradicional como Génesis, es el primer libro de la Torah. Su nombre hebreo, בראשית (Bereshit), se traduce comúnmente como En principio. Sin embargo, reducir su contenido a esa traducción resulta limitado frente a la profundidad del texto y a la intención con la que fue escrito.
Bereshit no es simplemente un relato de creación. Es, por grandeza, el libro del Creador y Su creación, donde se nos presenta cómo Elohim ordena, establece y da funcionalidad a aquello que ya había sido creado. No se trata únicamente de un orden cronológico, sino de un orden moral, ético, esencial y lógico que estructura la vida y la existencia.
La palabra בראשית – Bereshit y su significado
La primera palabra de toda la Escritura es Bereshit. Así inicia:
Sefer Bereshit / Libro Bereshit 1:1
א בְּרֵאשִׁ֖ית בָּרָ֣א אֱלֹהִ֑ים אֵ֥ת הַשָּׁמַ֖יִם וְאֵ֥ת הָאָֽרֶץ׃
Alef. Bereshit bara Elohim; et haShamaim veet haaretz
1 En principio Elohim dio forma a lo creado de Shamaim y la Aretz.
Para comprender esta palabra, es necesario recordar que el hebreo se lee y se escribe de derecha a izquierda. La palabra בְּרֵאשִׁית se compone de dos partes fundamentales:
La primera parte es בְּ (Be), una preposición que puede traducirse como en, por o dentro de. Las preposiciones, por definición, no cambian y sirven para relacionar palabras dentro de una oración, indicando tiempo, lugar, dirección o causa.
La segunda parte es רֵאשִׁית (Reshit), que se traduce como primero, principio o primicia. Su raíz está compuesta por las letras ר–א–ש (Resh–Alef–Shin), las cuales están asociadas a conceptos como cabeza, cumbre, principal, jefe o lo primero en importancia.
Desde esta perspectiva, Bereshit no se refiere al principio de Elohim, pues Elohim no tiene principio. Él no existe: Él es. El error humano ha sido intentar aplicar al Creador las mismas categorías que rigen a lo creado, preguntándose quién creó a Dios. Pero el Creador no necesita un creador; Él es el Creador Supremo, independientemente de la existencia humana. En cambio, el ser humano sí depende totalmente de Él para vivir.
Ordenando lo que ya estaba creado
El segundo versículo del libro de Bereshit aclara un punto fundamental:
Sefer Bereshit / Libro Bereshit 1:2
ב וְהָאָ֗רֶץ הָיְתָ֥ה תֹ֨הוּ֙ וָבֹ֔הוּ וְחֹ֖שֶׁךְ עַל־פְּנֵ֣י תְהֹ֑ום וְר֣וּחַ אֱלֹהִ֔ים מְרַחֶ֖פֶת עַל־פְּנֵ֥י הַמָּֽיִם׃
Bet. Vehaaretz, hayetah tohu vavohu, veḥosheḵ al pene tehom; veruaḥ Elohim, meraḥefet al pene hamayim
2 Y la Aretz, estaba bajo caos de desolación y estaba desordenada, sin terminar, inasequible a la vista, tiniebla cubría la superficie del abismo, Ruaḥ como hálito, como viento de Elohim se dejaba llevar agitando sobre la superficie de las aguas.
Este pasaje nos muestra que el libro no inicia con la creación desde la nada, sino con el ordenamiento de lo que ya existía. Elohim organiza, llama, separa, nombra, establece límites y da funcionalidad. No hay capricho en Su acción.
No es necesario caer en conjeturas religiosas ni en preguntas que no nos competen. Las Escrituras mismas nos enseñan que hay cosas ocultas que no serán reveladas en esta tierra. No sabemos qué había antes de Bereshit 1:1, ni es relevante saberlo. Lo que sí nos corresponde es reconocer el poder del Creador, quien con Su palabra dio forma a lo creado, ordenó los tiempos, los días, las noches, separó las aguas, dio nombre a la expansión y estableció que la tierra produjera fruto por sí misma, sin intervención humana.
El Creador y la creación
El primer capítulo de Bereshit puede dejarnos asombrados por la acción creadora de Elohim. El ser humano no crea como Elohim crea. El humano solo puede dar forma a lo que ya está creado; depende completamente de la creación para existir. La creación, a su vez, depende del Creador Supremo para permanecer.
Por ello, el libro de Bereshit no debe entenderse como “el libro de la creación”, sino como el libro que presenta al Autor de la creación y a los personajes que interactúan con ella y con Él. Enseña relación y dependencia. Elohim no es un creador antojadizo; creó con designio y funcionalidad. En el Gan Edén (גן עדן) no hacía falta nada, no había carencia ni desorden.
El libro de Bereshit relata muchos otros acontecimientos fundamentales para la humanidad y sigue una línea narrativa que debe leerse con cuidado para no humanizar al Creador ni distorsionar Su naturaleza. Cada sección aporta comprensión sobre la relación entre Elohim y el ser humano.
Por ahora, este blog puede tomarse como una introducción al conocimiento del libro de Bereshit, una puerta de entrada para comprender que, desde el principio, el Creador estableció orden, designio y vida, y que todo lo creado depende de Él para existir y permanecer.
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